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Me he estado preguntando cómo contarles la historia de La Tirana, revisando textos y escritos de
otras personas, sin embargo, después de mucho pensar he decido contarles mi propia experiencia:
"Soy santiaguina y como otros tantos millones de personas crecí sin tradiciones, aprendiendo a
bailar cueca por obligación en el colegio, durante casi 12 años… Este fue mi segundo año de visita en el hermoso pueblo
de La Tirana….en la fiesta que lleva este mismo nombre…y saben? Cuando llegué a saludar a la Virgen del Carmen,
un nudo cerró mi garganta; una energía increíble llenaba todo el lugar…y ahí estaba su imagen, esperándonos…a
todos… blancos o negros, chicos o grandes… todos reunidos bajo un mismo fin …saludarla y agradecerle sus
cuidados y bendiciones.
Este año fue especial, porque esperamos nuestro primer hijo y le hemos pedido tanto que lo cuide..
en fin, más adelante les contaré más de mi propia historia.
Cuenta la leyenda que este pueblo lleva el nombre de La Tirana por la hermosa y déspota princesa
indígena Ñusta Huillac, quien cazaba y daba muerte a los soldados que pasaban por la Pampa del Tamarugal…hasta que llegó
el portugués Vasco de Almeyda, ante quien la princesa cayó rendida de amor y quien la convirtió por ese amor, al cristianismo,
bautizándola como María. Ambos fueron asesinados por los propios indígenas por supuesta traición y en el lugar donde murieron,
se levantó el templo.
Hoy en día la iglesia ha sido completamente remodelada; está preparada para nuestras visitas y
para las vuestras; su cielo azul está cubierto de estrellas doradas, que representan a personas y/o familias. En ella conviven
las imágenes de Jesús, de San José y de la Virgen. Es en honor a ella que se celebra la tradicional Fiesta de La Tirana.
En julio de cada año, entre los días 10 y 19, el pueblo ubicado a 80 kilómetros del Iquique, antes
de llegar al Oasis de Pica, se prepara para albergar a alrededor de 200 mil personas, quienes llegan como espectadores, bailarines,
fieles, comerciantes o turistas. No existen más que un par de hoteles, sin embargo casi todas las casas (de adobe y calamina)
arriendan piezas. Es normal además, que la gente suba por el día al pueblo, sobre todo el día 15, que es el momento de la
víspera; la culminaciòn de la fiesta .
Muchos llegan como bailarines, integrando grupos de Diabladas, Tobas, Cuyacas, Chinos, Gitanos,
Morenos, etc. Todos son bailes religiosos y cuentan con su propia Virgen y con su propia banda. Tienen un orden establecido
para entrar y salir del pueblo, pero la verdad es que los horarios parecieran no importar; pueden entrar de madrugada, de
día, de noche, lo único que cambia es el clima ya que en pleno invierno, el día es muy caluroso y la noche es muy fría.
La entrada, entonces, se realiza en la Cruz del Calvario, donde el cura recibe a los bailes y les
autoriza a pasar al pueblo y al templo a saludar a la "Chinita". Una vez realizada la "entrada" los bailes se dirigen danzando
por la calle hacia la iglesia, donde se dejará a parte de la banda afuera y sólo ingresarán con algunos instrumentos, seguramente
por la antigüedad del recinto, para que la vibración no afecte la construcción.
Es aquí donde se saluda a la Virgen, a Jesús y a San José y la fiesta comienza para los danzantes
hasta el momento de la retirada, cinco o seis días después.
Cada salida del baile tiene un lugar asignado en las calles que rodean a la iglesia y cada aparición
se realiza con diferentes trajes y a diferentes horas del día, llegando a bailar hasta cuatro veces diarias durante una hora
y media más o menos cada vez.
El día 15 de julio se realiza la víspera del día de la virgen del Carmen, oportunidad en que llega
la mayor cantidad de gente al lugar. Esta noche se lanzan fuegos artificiales y se celebra la fiesta de cumpleaños de
la Chinita.
El día 16 se celebra la procesión de la virgen, única vez en el año en que las tres imágenes
son llevadas fuera de la iglesia para ser saludadas por los visitantes, quienes les lanzan arroz y chayas. La imàgen
de la Virgen es escoltada y cargada ùnicamente por el baile Chino, seguida por una multitud de feligreses.
Una vez terminada la procesiòn, los bailes comienzan sus tristes retiradas; en el mismo orden
en que entraron. Para eso se despiden de la Chinita, de Jesús y de San José, quienes los esperarán hasta el año que viene.
Muchos de ellos no bailarán más, ya que han cumplido sus promesas o porque ya no podrán hacerlo, aunque siempre llevarán en
sus corazones y en sus mentes el gran amor y devoción que sienten por la virgen y por el pueblo de La Tirana.
Escrito por Pao Galindo De Guzmàn Salgado
año 2004
la diablada
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